Recuerdos de un olvido.
— Sí, así es... Con la fina punta del lápiz trazaba líneas sin sentido aparente. Era como dibujar lo que había en su cabeza; tantas formas; tantas cosas hundidas rabiosas por salir a flote; tantos recuerdos olvidados y tantos olvidos recordados.
Permanecían en él como un tatuaje, uno por dentro de la piel, como un órgano. Y es que hizo aquella marca en el cuaderno de hojas blancas, y en el de líneas, y en el de cuadros... Incluso creo que se lo tatuó, en la piel, en sus memorias... Creo que incluso el día que murió, pues pensó que aquel dibujo, tan insignificante como él sentía que eran ambos, les protegería.
— No es de dar muchos datos, ¿no es así?
— Si no le importa, debo irme.
Permanecían en él como un tatuaje, uno por dentro de la piel, como un órgano. Y es que hizo aquella marca en el cuaderno de hojas blancas, y en el de líneas, y en el de cuadros... Incluso creo que se lo tatuó, en la piel, en sus memorias... Creo que incluso el día que murió, pues pensó que aquel dibujo, tan insignificante como él sentía que eran ambos, les protegería.
— No es de dar muchos datos, ¿no es así?
— Si no le importa, debo irme.
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