Sin inspiración.

¡Cuántas veces nos quedamos así! Mirando la hoja en blanco o el documento de Word vacío. Aunque siempre llega ese momento en el que crees que, aquella, la más buscada, llega a ti, y sin embargo tan sólo has rellenado ese folio o ese documento de Word con una triste frase.
La lees una, dos, tres, cuatro veces... Te autoconvences de que no te gusta, así que la borras. Y otra vez en blanco, tanto tú como tu frustrada e inexistente creación.
Entonces te agobias y te estresas sintiendo como si escribirlo fuera realmente necesario (y es que muchas veces lo es, pero simplemente te encuentras en ese continuo bucle, un estado de bloqueo, un 'observar fijamente cómo la rayita que puede dar comienzo a grandes historias, tan sólo parpadea como un tic-tac).
Decides que lo mejor será irte y abandonar ese proyecto. Y entonces anochece. Y entonces te vas a dormir. Y entonces ella te golpea por dentro y empiezas a divagar creyendo que las cosas que escribes no tendrán el más mínimo sentido cuando lo leas por la mañana, ya que son las cuatro de la madrugada. Así que te lo guardas, te creas un borrador con esa parte y esperas.
¿Y qué quieres que te diga? Esto es solo un borrador.

Comentarios

Entradas populares